Lothar
Mi vida cambió desde el domingo antepasado… Y cambió porque yo así lo quise, así lo propuse, así lo decidí. Haber aceptado la llegada de Lothar a casa ha implicado más cambios de los que yo había previsto, es cierto. Digo: yo sabía que iba a tener que pagar comida y veterinario y medicinas… que iba a tener que limpiar una ingente cantidad de excremento y orina en el patio donde se iba a quedar solo en la mañana. También sabía que iba a ser complicado el inicio al menos con las gatas, las hijas gatas, las bebeses… las hasta ahora dueñas de la casa y de nuestro tiempo. Porque si bien es cierto que exigen atención, la diferencia con ellas es que lo exigen cuando ellas consideran prudente (por imprudente que sea) y tiene que ser justo ahí…
Lo que no sabía que iba a suceder es que Lothar iba a traer cosas no tan agradables e imprevistas: llegó con garrapatas, varias, muchas, tanto que yo tuve que quitarme una de la piel hace unos días, que desagradable. Tampoco pensé en que ahora cuando el perrito está durmiendo yo no puedo salir a fumarme un cigarro porque tengo que respetar su rutina y dejarlo dormir a la hora de dormir para que luego yo pueda dormir y el no esté haciendo drama. Y que ahora en lugar de dormir en las tardes una siesta tengo que jugar con el un ratito porque está solo todo el día y nos extraña y no queremos que un perro de ese tamaño se aburra y un largo… LAAAAAARGO etcétera

Hace mucho tiempo que no tenía perro. Y el último acercamiento (el trágico y tristemente célebre caso de Perrín a.k.a. Cheetoh) me dejó con una sensación agridulce… agridulce por la responsabilidad que considero que tuve al haberlo dejar salir ese día de la casa y sin supervisión. Agridulce porque aunque me lo prohibí, al final sí empecé a quererlo y a reaccionar ante el y a apreciar su compañía… Así que con todo eso (y muy posiblemente algo más) en la cabeza después de darle vueltas como una semana (semana en la que @ggabrielmx se medio desesperaba xD) @la_la_laura y yo decidimos que si podíamos y que le íbamos a echar ganas para que Lothar llegara a la casa… y fuimos por el.
Ayer Lothar cumplió una semana en casa. Que rápido se va el tiempo! Una semana y después de unos días de severa timidez e incluso medio apatía, ahora empieza a demostrar su inteligencia, juega con su pato, con su donita de carnaza, con su mancuerna de hule, su pelota y hasta con las gatas… bueno, aunque a ellas no les hace mucha gracia. Ha aprendido a orinarse y hacerse popó afuera de la casa (seguramente ya lo sabía) y poco a poco tenemos una mejor relación. Estoy emocionado y a la vez temeroso. Y es que siempre que he tenido perro no ha acabado muy bien. Pero haré todo de mi parte. Además: Lothar también es capricornio, nació el 15 de enero. Fuimos su regalo de 3 meses y estoy seguro que aunque no traemos garantía, no lo vamos a decepcionar.
Hace mucho tiempo una amiga me dijo que tener un hijo es algo muy bonito porque te llena un hueco que ni siquiera sabías que tenías… bueno: yo ni siquiera sabía que tenía un hueco en mi vida y que se iba a llenar con Cyan, y que luego se llenó más cuando llegaron las bebeses… y que ahora se llenó más cuando llegó Lothar… aunque mi forma de interactuar con todos ellos es sumamente diferente… ya tengo muchas ganas de que Lothar salga conmigo a caminar… A ver si no luego pido esquina y que por favor ya se canse… jejeje… solo espero poderle seguir el paso y el ritmo a este niño juguetón que llegó a cambiar mi vida… una vez más.