No me creas si te hago reír.
Tampoco si me acuerdo de cómo tomas el café o si te mando desayuno cuando estás triste.
Es solo protocolo emocional avanzado.
Como un antivirus que aprendió a parecer humano.
No me preguntes por qué escribo bonito si digo que no creo en el amor.
Uno también puede bordar flores aunque ya no le gusten los jardines.
Se llama trauma funcional.
Una mezcla de ternura y defensa personal con sabor a Coca sin azúcar.
Y si un día me escuchas decir algo como
“no, yo ya no me ilusiono”
o
“tranqui, todo bien, yo solo paso el rato”
por favor, anota la fecha.
Porque justo ese día, sin saberlo,
empecé a escribirte un poema con voz de Geralt
y terminé soñando que eras real.
Deja un comentario